Con frecuencia, los cristianos se preguntan si lo que hacen en sus trabajos tiene valor o trascendencia en la eternidad. ¿Es todo trabajo una respuesta al llamado de Dios? ¿Y qué hay de esos momentos en los que el trabajo parece improductivo y sin sentido?
Existen diversas razones por las que trabajamos: dinero, seguridad, poder o éxito. Pero el trabajo, al menos desde la perspectiva del evangelio, no consiste en conseguir más y más beneficios, según Katherine Leary Alsdorf, fundadora y directora emérita de Center for Faith & Work de la iglesia de Nueva York Redeemer Presbyterian.
Con frecuencia, los cristianos se preguntan si lo que hacen en sus trabajos tiene valor o trascendencia en la eternidad. ¿Es todo trabajo una respuesta al llamado de Dios? ¿Y qué hay de esos momentos en los que el trabajo parece improductivo y sin sentido?